Iglesia Bautista Quintero

Cuando el cielo parece guardar silencio

“Señor, Dios mío, ¡mírame, respóndeme, llena mis ojos de luz! ¡Que no caiga yo en el sueño de la muerte!”

Salmo 13:3

confianza2

Por Hna. María Cristina Castillo

Cuanta angustia y desesperación expresan estas palabras de David, y seguramente muchos de nosotros, al igual que David, estamos hoy con desesperación clamando al Señor por respuesta a nuestras oraciones. Estamos viviendo tiempos en que cada uno de nosotros está enfrentando diferentes tipo de pruebas, y por más que oramos la respuesta parece  no llegar, por el contrario pareciera que cada día la situación se va complicando cada vez más, y muchos en estos días, se pueden haber  sentido abandonados por Dios.

Jesús en la cruz, sí que sintió el abandono del Padre al cargar con los pecados de toda la humanidad. Él sintió la ausencia de Dios y sabe lo que es sentirse abandonado en momentos de gran dolor. Y este abandono lo hizo gritar con gran fuerza: DIOS MÍO, DIOS MÍO, PORQUE ME HAS ABANDONADO en Mateo 27:46 . Hoy hay preocupación por el futuro, por diferentes situaciones, ya sea por la salud, por la situación económica, por la seguridad personal debido a tanta delincuencia etc. y en momentos así, necesitamos  de alguien que nos “despierte” para abrir nuestros ojos espirituales y así poder ver la verdad de Dios, y esta verdad, es que Dios está a favor nuestro y que Él es más poderoso que cualquier  situación que nos amenace, por grande que sea. Dios tiene nuestra vida en sus manos y nos AMA, y esa verdad no podemos ignorarla. Corrie Ten Boom que sufrió los horrores de un campo de concentración, donde su hermana y su familia murieron en las cámaras de gas, dijo: “Nunca tengas miedo de confiar tu futuro desconocido a un Dios conocido” Mantén tu FE puesta en Dios y cree sus promesas, la fe es la que nos permite “disfrutar” del presente sin tener temor al futuro. Dejemos de preocupamos por encontrar una solución  a nuestros problemas, acudamos primero a Dios, encomendemos nuestra vida a Él, entreguémosle todas nuestras cargas, y clamemos para que Él intervenga en cada una de las circunstancias que nos atemorizan. Confiando en su ayuda todo saldrá mejor de lo que esperamos, porque lo que Dios tiene para ti, es mejor de lo que tú le estás pidiendo.

“Yo confío en tu amor; mi corazón se alegra porque tú me salvas.  ¡Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho!”

Salmo 13:5-6

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *